Hasta el viento da más miedo
Observando "Presas del diablo" (The ward), la nueva cinta del oxidado maestro del terror John Carpenter, uno no puede evitar rascarse la cabeza preguntándose como puede ser posible ver tanta incompetencia en algo que debería resultar una modestamente entretenida cinta de terror. Vemos casi todos los elementos del cine de Carpenter, pero acomodados de tal manera que uno cuestiona si se le puede considerar maestro a alguien que comete tantos errores en una cinta que debería avanzar de forma mucho más simple.
Cuando Carpenter intenta generar tensión en realidad no está pasando nada (esos tibios primeros intentos de la protagonista de escapar del manicomio donde no existe mayor amenaza). Y cuando debería intentar generar tensión, Carpenter deja correr la escena pensando que por generación espontánea uno tiene la obligación de sentirse asustado (esos locos intentos de la protagonista de escapar del manicomio donde es perseguida por el fantasma y los loqueros).
Incluso en escenas donde vemos al fantasma cometiendo alguna dulce atrocidad a una de las internas del manicomio, Carpenter arruina la posible tensión poniendo a las chicas a bailar en las escenas previas, o duchándose con una irrisoria solemnidad que termina distrayéndonos de cualquier posible amenaza. Vaya, se pueden tener bailes ridículos como en "Hasta el viento tiene miedo" (original o remake) o escenas en la ducha como en "Carrie" o "Eso" (It) y provocar inmediatamente después una genuina sensación de terror, el punto es darle a la escena el tono o el timing adecuado, cosa que nunca sucede en "Presas del diablo".
La película comienza con una chica llamada Kristen, quien por alguna razón decide quemar una granja. La policía decide llevarla al manicomio donde hemos visto a una chica "suicidarse" luego de ser amenazada por una presencia fantasmal. A partir de aquí, el relato es simple, Kristen se debe adaptar al manicomio mientras intenta escapar en tantas ocasiones como le sea posible dentro de los 88 minutos de la película, todo mientras va descubriendo que hay una amenaza fantasmal de la cual ninguna de sus compañeras desea hablar.
Con tan simple argumento, Carpenter se niega a jugar con la ya de por si cuestionable cordura de la protagonista, como temeroso de revelarnos una posible vuelta de tuerca. Y es justo ese temor lo que hace que las mismas protagonistas nunca sepan que hacer con sus personajes. Las chicas tienen los estereotipos comunes: la retraída chica infantil, la niña bien que se cree la más guapa de todas, la impredecible loca violenta, la intelectual y la protagonista de carácter firme que se convierte en una especie de líder para las demás. Nunca le dan matices a estas personalidades y sobreactuan con tanta timidez que ni siquiera se le puede llamar a eso sobreactuar. De hecho, la película se hubiera beneficiado de un poco de verdadera sobreactuación, después de todo están locas y eso hubiera hecho las cosas al menos un poco más divertidas.
La tibia dirección llega a tal extremo que incluso la percusiva banda sonora golpea sin fuerza en los ataques y persecusiones, además de no alcanzar el tono épicamente desquiciado que debería proponerse cuando se asume como un coro a grandes voces con melodías que parecen sacadas de una función de circo. Al tratar de ocultarnos deficientemente los secretos de un ya de por si cuestionable argumento, a pesar de que estamos viendo elementos que obviamente nos indican que algo más estás sucediendo realmente (después de todo estamos en un manicomio), el final resulta igual de poco logrado.
Cuando Carpenter intenta generar tensión en realidad no está pasando nada (esos tibios primeros intentos de la protagonista de escapar del manicomio donde no existe mayor amenaza). Y cuando debería intentar generar tensión, Carpenter deja correr la escena pensando que por generación espontánea uno tiene la obligación de sentirse asustado (esos locos intentos de la protagonista de escapar del manicomio donde es perseguida por el fantasma y los loqueros).
Incluso en escenas donde vemos al fantasma cometiendo alguna dulce atrocidad a una de las internas del manicomio, Carpenter arruina la posible tensión poniendo a las chicas a bailar en las escenas previas, o duchándose con una irrisoria solemnidad que termina distrayéndonos de cualquier posible amenaza. Vaya, se pueden tener bailes ridículos como en "Hasta el viento tiene miedo" (original o remake) o escenas en la ducha como en "Carrie" o "Eso" (It) y provocar inmediatamente después una genuina sensación de terror, el punto es darle a la escena el tono o el timing adecuado, cosa que nunca sucede en "Presas del diablo".
La película comienza con una chica llamada Kristen, quien por alguna razón decide quemar una granja. La policía decide llevarla al manicomio donde hemos visto a una chica "suicidarse" luego de ser amenazada por una presencia fantasmal. A partir de aquí, el relato es simple, Kristen se debe adaptar al manicomio mientras intenta escapar en tantas ocasiones como le sea posible dentro de los 88 minutos de la película, todo mientras va descubriendo que hay una amenaza fantasmal de la cual ninguna de sus compañeras desea hablar.
Con tan simple argumento, Carpenter se niega a jugar con la ya de por si cuestionable cordura de la protagonista, como temeroso de revelarnos una posible vuelta de tuerca. Y es justo ese temor lo que hace que las mismas protagonistas nunca sepan que hacer con sus personajes. Las chicas tienen los estereotipos comunes: la retraída chica infantil, la niña bien que se cree la más guapa de todas, la impredecible loca violenta, la intelectual y la protagonista de carácter firme que se convierte en una especie de líder para las demás. Nunca le dan matices a estas personalidades y sobreactuan con tanta timidez que ni siquiera se le puede llamar a eso sobreactuar. De hecho, la película se hubiera beneficiado de un poco de verdadera sobreactuación, después de todo están locas y eso hubiera hecho las cosas al menos un poco más divertidas.
La tibia dirección llega a tal extremo que incluso la percusiva banda sonora golpea sin fuerza en los ataques y persecusiones, además de no alcanzar el tono épicamente desquiciado que debería proponerse cuando se asume como un coro a grandes voces con melodías que parecen sacadas de una función de circo. Al tratar de ocultarnos deficientemente los secretos de un ya de por si cuestionable argumento, a pesar de que estamos viendo elementos que obviamente nos indican que algo más estás sucediendo realmente (después de todo estamos en un manicomio), el final resulta igual de poco logrado.
Lo más destacado es la precisión casi quirúrgica con la que la cámara retrata al manicomio en el que se desarrolla la historia y a sus protagonistas. Aunque de ser sincero lo que más me impactó fue que Carpenter lograra lo imposible, hacer que la usualmente bella Amber Heard luciera completamente lo opuesto. Hasta ese placer se nos niega, pero bueno, al menos puedo decir que algunas escenas violentas están lo suficientemente bien filmadas como para provocar algo de asco y naúseas, cosa deseable en una cinta de horror. Aunque eso también me hace recordar como Carpenter también falla en los sustos más simples de todos, pues cuando un personaje sale de la nada de forma "inesperada" uno permanece inmóvil.
Esta de más mencionar que la cinta me recordó a "Hasta el viento tiene miedo" por aquello de chicas guapas en una institución con amenaza fantasmal. Aunque también me mantuvo recordando a la muy modesta y cuestionable "Esquizofrenia" (Deadline) por aquello de la chica loca. Y si bien "Esquizofrenia" también tiene una cuestionable calidad, tanto ella como "Hasta el Viento.." son mejores ejemplos de como una modesta cinta puede avanzar sin tantas dificultades y con un genuino interés en su argumento. Quizás también tendría que haber recordado a "La Isla Siniestra" (Shutter Island), pero la dirección de Carpenter es tan torpe que Scorsese jamás se viene a la mente hasta que uno piensa en como Carpenter debría jugar con la psique de su personaje principal en vez de convertirla en una niña loca berrinchuda.
En esencia, aquí estamos viendo los mismo elementos de Halloween, pero con una asesina que posee cualidades mucho más sobrenaturales que las que poseía el mítico Michael Myers, cuyas características más terrenales lo hacían una amenaza mayor que la presencia fantasmal de "Presas del diablo". El tono aquí tendría que ser mucho más juguetón y menos esterilmente quirúrgico. Ojalá alguien le hubiera avisado a Carpenter que estaba dirigiendo The Ward y no Halloween. Quizás alguno de sus fans, quienes no tendrían porque perdonarle un producto tan incompetente, pero quienes también son los únicos que podrían estar interesados en ver un desastre como éste y no sufrir tanto.
Esta de más mencionar que la cinta me recordó a "Hasta el viento tiene miedo" por aquello de chicas guapas en una institución con amenaza fantasmal. Aunque también me mantuvo recordando a la muy modesta y cuestionable "Esquizofrenia" (Deadline) por aquello de la chica loca. Y si bien "Esquizofrenia" también tiene una cuestionable calidad, tanto ella como "Hasta el Viento.." son mejores ejemplos de como una modesta cinta puede avanzar sin tantas dificultades y con un genuino interés en su argumento. Quizás también tendría que haber recordado a "La Isla Siniestra" (Shutter Island), pero la dirección de Carpenter es tan torpe que Scorsese jamás se viene a la mente hasta que uno piensa en como Carpenter debría jugar con la psique de su personaje principal en vez de convertirla en una niña loca berrinchuda.
En esencia, aquí estamos viendo los mismo elementos de Halloween, pero con una asesina que posee cualidades mucho más sobrenaturales que las que poseía el mítico Michael Myers, cuyas características más terrenales lo hacían una amenaza mayor que la presencia fantasmal de "Presas del diablo". El tono aquí tendría que ser mucho más juguetón y menos esterilmente quirúrgico. Ojalá alguien le hubiera avisado a Carpenter que estaba dirigiendo The Ward y no Halloween. Quizás alguno de sus fans, quienes no tendrían porque perdonarle un producto tan incompetente, pero quienes también son los únicos que podrían estar interesados en ver un desastre como éste y no sufrir tanto.

