I want my money back, I want my money back...just enjoy the show
Hay cierto placer morboso al observar una película como "Al borde del abismo" (Man on a Ledge). Si uno trata de aplicar el pensamiento crítico uno puede observar las malas actuaciones, una historia implausible, escenas completamente gratuitas y un argumento que se autosabotea en múltiples ocasiones por su inconsistencia. Y sin embargo me es imposible negar decir que la encontré sumamente divertida por esas mismas razones, pues la conjunción de todos sus errores y defectos resulta por momentos tan asombrosa, que dentro del universo de las malas películas "Al borde del abismo" destaca en medio de tanta mediocridad.
Decir que los actores saltan sin red de protección puede resultar una frase estúpida en una cinta sobre un hombre que amenaza con suicidarse lanzándose de la cornisa de un alto edificio, pero si toma usted en cuenta que el título original de la película es "Hombre en una cornisa", las frases estúpidas le van bien a títulos estúpidos y yo soy un fervente creyente que la película es la que dicta la crítica. Más allá de estupideces, los actores no tienen empacho en lo poco profesional que resultan sus interpretaciones. Es cierto, el argumento de la cinta llega a ser bastante cuestionable pero uno se pregunta porque aceptan participar en una trama de la cual no están convencidos, lo que provoca que muchos se dediquen a echar relajo y otros pocos intenten sin éxito encontrarle sentido al sinsentido.
El señor Sam Worthington como el protagonista que amenaza con lanzarse de lo alto de un hotel ante una entusiasta multitud neoyorkina nos muestra las mil caras de la inexpresividad en un performance que envidiaría el mismísimo Keanu Reeves. Worhington de plano parece que intenta una y otra vez entender a su personaje pero en medio de esta lucha lo vemos más confundido de lo que debiera, casi como un niño actor que no entiende lo que el director quiere y lucha por aguantar el berrinche. El usualmente confiable Antony Mackie tiene cierta justificación pues el guión no le ayuda mucho a definir de que bando juega su personaje, por lo que él termina confundido y confundiéndonos en consecuencia. Si él no entiende, nosotros menos.
Del otro lado de la moneda están los más, los que de plano se dedican a echar relajo: la bellísima Génesis Rodríguez quien lo mismo grita groserías en español, aplica un sentido del humor seductor y trata de lucir lo más perfecta posible en cada encuadre; un desorbitado Ed Harris como un ambicioso magnate dueño de una joyería quien lleva a su villano a niveles bastante caricaturescos que en otras circunstancias funcionarían pero el querido Ed, quien se nota se divierte bastante, lo lleva a niveles en extremo ridículos porque se ve que la historia le da lo mismo; El joven Jamie Bell hace su mejor intento de comedia que funciona cuando la propia Génesis Rodríguez se burla de él, lo cual habla mejor de Génesis que de Jamie; Edward Burns si llega a contagiar un poco su tono burlón, pero más que nada porque la hace de compañero/socio de Elizabeth Banks, lo cual habla que los hombres en esta cinta sólo funcionan como patiños de las actrices; Titus Welliver luce muy concentrado tratando de no reír y poniendo cara de tipo serio recordando sus tiempos en la serie televisiva "Brooklyn South", con chiste autoreferencial incluído; finalmente no podía faltar la amarillista y mala leche reportera televisiva encarnada por Kyra Sedgwick.
En este mundo lleno de malas actuaciones, por increíble que parezca existe una actuación sobresaliente: Elizabeth Banks es la única que entiende en que tipo de película se encuentra parada y le da a su personaje un profesionalismo digno de destacar. A diferencia de Mackie, Banks no nos confunde, nos guìa. Banks logra librar los problemas de guión de su personaje tomándose el relajo como una cosa seria. Algo aprendió de esto siendo dirigida por tipos como Judd Apatow o Kevin Smith, pues cuando en principio nos la presentan como una policía floja y descuidada, Banks luce esa actitud de me importa un carajo de tan buena forma que hasta contagía simpatía, mientras que cuando el guión la transforma en una policía honesta y trabajadora sin demasiada justificación Banks no tiene problemas en darle el toque hawskiano que adquiere el personaje. Banks es pues, una actriz hawskiana dentro y fuera del set, logra dar una gran actuación llena de profesionalismo que es digna de elogio.
Por otro lado están las escenas gratuitas, pues el guión se las ingenia para mostranos a la bella Génesis Rodríguez en ropa interior en medio de un robo. No tiene mucho sentido o justificación, pero es difícil quejarse cuando vemos tanta belleza reunida en una sola mujer. Si usted se fija no he hablado mucho de la trama de la cinta y es que no hay mucho de que hablar sin arruinar las pocas sorpresas que ofrece la simple historia: no es que no dé giros de tuerca, sino que los da de una forma que podemos predecirlos, que no tienen ningún tipo de sentido y/o que resultan inverosímiles. Pero bueno, intentémoslo, la historia trata de un ex-policía que es condenado a 25 años de prisión por el robo de un diamante. Durante el funeral de su padre el tipo logra escapar tras una bizarra pelea con su rencoroso hermano. Vemos al ex-policía en tiempo presente amenazando con saltar de un edificio y todo va a desarrollarse en este ambiente: con la policía buscando al fugitivo, con los otros policías tratando de que el suicida no se aviente sin saber que se trata de un fugitivo y con dos personajes realizando el robo a una joyería.
Queda claro que nada es lo que parece y que las intenciones del personaje van por otro lado desde el inicio, pero el interés radica en el entusiasmo que imparte el debutante director (en los terrenos de la ficción) Asger Leth a los implausibles giros de la trama. Vaya, si esto no fuera una película todo tendría que salir mal, pero aún dándole el beneficio de jugar con el hecho de que estamos en una película, las inconsistencias de los personajes y de su actuar hacen que uno se divierta más con dichas inconsistencias que con lo que está sucediendo, de forma que cuando uno llega al final uno se pregunta si en serio ese era el plan del personaje principal. Dicho lo cual, se entiende que casi nadie estuviera muy convencido del asunto, pero por algo le llaman actuación, no hubiera estado mal un poco de profesionalismo. Asger Leth no tiene mucha ayuda de sus actores ni del guión, pero debo decir que me agradó su entusiasmo al dirigir, él y Banks hacen visible la película para aquel que busque un salvavidas en medio del desastre.
Queda claro que nada es lo que parece y que las intenciones del personaje van por otro lado desde el inicio, pero el interés radica en el entusiasmo que imparte el debutante director (en los terrenos de la ficción) Asger Leth a los implausibles giros de la trama. Vaya, si esto no fuera una película todo tendría que salir mal, pero aún dándole el beneficio de jugar con el hecho de que estamos en una película, las inconsistencias de los personajes y de su actuar hacen que uno se divierta más con dichas inconsistencias que con lo que está sucediendo, de forma que cuando uno llega al final uno se pregunta si en serio ese era el plan del personaje principal. Dicho lo cual, se entiende que casi nadie estuviera muy convencido del asunto, pero por algo le llaman actuación, no hubiera estado mal un poco de profesionalismo. Asger Leth no tiene mucha ayuda de sus actores ni del guión, pero debo decir que me agradó su entusiasmo al dirigir, él y Banks hacen visible la película para aquel que busque un salvavidas en medio del desastre.
Decía que si uno aplica el pensamiento crítico se vuelve casi imposible disfrutar una cinta como "Al borde del abismo". Intente mejor aplicar la mentira feliz del pensamiento mágico, en donde se pueden disfrutar las malas películas por lo asombroso de sus defectos y simplemente...disfrute del show.
